En el mejor momento

Para ser Freelance debes prepararte y planificar el mejor momento, con años de experiencia en el trabajo que quieres desarrollar, te desenvuelves bien en equipo, están definidos tus procesos, conoces sus tiempos y has construido un ambiente laboral adecuado. Entonces es el momento de emprender.

Es actitud, un estilo de vida.

Encontraba gusto en lo que hacía en la empresa para la que trabajaba, con el ascenso cercano, buenas compañeras, estabilidad y la seguridad de una remuneración periódica a cambio de tiempo. Podía racionalizar lo que tenía como algo bueno y dedicaba el resto del día a mis pasiones. Sin embargo, no podía evitar un sentimiento visceral. Mi cerebro límbico enviaba mensajes desagradables de inconformidad e incomodidad que no entendía. Pese a todo, no estaba cómodo, no me identificaba a mí mismo desempeñando esas funciones, realizando ese trabajo. El jefe no quería prescindir de mí. Lo intentó pero yo ya había tomado mi decisión pese a no ser consciente de ella. Una decisión dolorosa pero necesaria. Renunciar a la estabilidad por el riesgo no es fácil.

Más allá de un trabajador independiente, autónomo, que ofrece servicios específicos para empresas o personas, ser freelance es actitud, es un estilo de vida, es libertad. No basta con decirlo, no basta con dejarlo todo por un sueño. No se trata de un sueño sino de una meta y para llegar a la meta necesitas un recorrido, un plan.

 

«Por los sueños se suspira, por las metas se trabaja»
Humerto Ramos

Tu pasión, tu motivación

Supe cuando era el mejor momento para dar el salto así:

Existe una actividad que te marca, cuando la haces te identifica. No es que sea placentera, no es que te guste más o menos, sencillamente eres tú. La plenitud que sientes mientras la ejecutas te llena de energía para el resto del día. Esa es la búsqueda antes de embarcarte en la aventura de emprender por ti mismo.

El siguiente paso es encontrar la sabiduría o inspiración para transformar esa actividad que te identifica en una idea de negocio rentable.

El error está en dejarse llevar por el mercado. En emprender realizando una actividad motivados sólo por la creencia de que se va a vender, que nos va a dar reconocimiento, posición o riqueza. Eso es tan absurdo como preguntarle a tus conocidos qué ropa ponerte, qué expresiones usar o cómo actuar delante de ellos para gustarles más.

Sé tú mismo. Sé tú misma. El camino del emprendedor o emprendedora siempre es cuesta arriba. Vas a encontrarte problemas, vas a cometer errores, te van a traicionar tus palabras o tus actos delante de un cliente y eso hay que asumirlo. Es parte del proceso. Si estás emprendiendo por motivos erróneos un fallo puede convertirse en un final. Pero si realizas una actividad que te identifica, que te llena, te será más fácil sacar fuerza para ver ese fallo como una oportunidad. Y es de eso de lo que va este juego. Seguir adelante pese a todo, porque el objetivo no es llegar, es superar paso a paso las piedras del camino.

Nadie tiene la fórmula infalible por dos razones, la primera es que emprender es exponerse y cada cual se expone con sus conocimientos y experiencias, con su identidad. La segunda es que no necesitas esa fórmula infalible. La inseguridad la superas con acción y los miedos con motivación. Te motivará hacer lo que te llena.

Una vez localizada y definida como modelo de negocio esa actividad que te identifica, es hora de echar la vista atrás: ¿Cuánto tiempo llevas haciéndola?¿Cuáles son sus procesos, esa forma de llevarla a cabo con la que te sientes a gusto?¿Cuánto tardas?¿Es cómodo el lugar en el que la realizas?¿Qué te falta?¿Participan más personas o profesionales?¿Cuál es tu relación con ellos?¿Cómo puede mejorar? Y todas las preguntas que se te puedan ocurrir para darle forma. Cuantas más preguntas, mayor número de respuestas y eso significa que tendrás control sobre ello. Si controlas, estás preparado, preparada para ser Freelance. Ese es tu momento.

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